La renta vitalicia permite la máxima rentabilidad de nuestro hogar a través de una renta mensual de por vida, mientras que la hipoteca inversa responde a un crédito hipotecario especial para mayores de 65 años, cuyo propósito es obtener una renta periódica a cambio del valor de un inmueble en nuestra posesión. Pero ¿qué fórmula interesa más?, ¿renta vitalicia o hipoteca inversa?

Aunque decantarse por un producto financiero u otro depende, en gran medida, de las circunstancias personales de cada uno, lo cierto es que ambos productos están destinados a que las personas mayores obtengan una paga mensual durante el resto de su vida, con interesantes tratamientos. Si lo que buscas es quitarte una deuda puntual, quizás puede plantearte hipotecar tu casa.

Renta vitalicia

Una de las mejores formas para recibir un dinero para complementar la pensión pública de jubilación son los seguros de renta vitalicia. Éstas son algunas de sus principales ventajas:

  • Una fórmula para transformar los ahorros en una renta y que garantiza una renta mensual de por vida.
  • Es una modalidad de renta asegurada con interesantes ventajas fiscales, que varían en función de la edad de contratación de la póliza, y que tributan únicamente por un porcentaje de dinero recibido.
  • Los mayores de 65 años que venden inmuebles e invierten ese dinero en este producto no pagan plusvalías, siempre y cuando se reinvierta ese dinero en un instrumento financiero de renta vitalicia.
  • Además, al no estar sujetas a las fluctuaciones del mercado, permiten obtener una renta mensual de por vida, sin renunciar al uso y disfrute de nuestro hogar.
  • Aunque no generan herencia, se puede garantizar el pago de sus pensiones a través de una modalidad de Pago Garantizado de hasta 25 años de la pensión original, pudiendo optar a ella cualquier persona que designemos a tal efecto.

Hipoteca inversa

Préstamos hipotecarios destinados a mayores de 65 años que funcionan de forma opuesta a la clásica hipoteca y cuyo propósito es obtener una renta periódica a cambio del valor del inmueble en posesión. Por ello, es una condición imprescindible para la contratación de estos productos que el interesado tenga 65 años de edad y una vivienda en propiedad o, en su defecto, una dependencia severa.

  • El dueño del inmueble nunca perderá la titularidad de la vivienda y podrá hacer uso y disfrute de la misma, pudiéndola transmitir en herencia.
  • Los herederos podrán escoger dar la titularidad de la propiedad a la entidad financiera y que ésta cancele todas las mensualidades pagadas con su venta, o efectuar la herencia, vender ellos mismos la vivienda, pagar las cargas y disfrutar del margen de beneficio que se derive de una posible revalorización de esta misma.
  • Los gastos de formalización de la hipoteca (notario, Registro de la Propiedad, tasación del inmueble, seguro de rentas vitalicias, honorarios profesionales, etc.) se descuentan directamente del capital total del crédito hipotecario.
  • Uno de los posibles inconvenientes de este producto financiero es que los gastos derivados de la hipoteca inversa, o también llamada pensión hipotecaria, son de carácter temporal y suelen acabarse antes de que la persona fallezca.

Ahora que ya conoces un poco más sobre la renta vitalicia y la hipoteca inversa conviene recordar algunos datos actuales que hacen pensar en fórmulas para protegernos y garantizarnos la máxima tranquilidad de cara al día de nuestra jubilación: se prevé que para 2050, España sea el segundo país más envejecido del mundo, con aproximadamente un 35% de las personas por encima de los 65 años de edad. Ante este panorama, lo mejor es contar con un Plan de Pensiones MAPFRE que nos permita ahorrar de una forma flexible y adaptada a nuestras necesidades.