3 Min de lectura | Los fondos mutuos son un instrumento de inversión que conviene tener en cuenta como una opción más a la hora de decidir dónde depositar los ahorros para obtener un beneficio. La frase “la unión hace la fuerza” está muy relacionada con este producto financiero como veremos a continuación.

Un fondo mutuo es una herramienta de inversión que está formada por las aportaciones que realizan diferentes personas, ya sean naturales o jurídicas. Además, este instrumento diversifica el capital en diferentes carteras, sobre todo acciones, renta fija o una combinación entre ambas.

Gracias a que el dinero de un conjunto de usuarios se une en un mismo lugar, es posible acceder a un mayor número de inversiones en condiciones más ventajosas. Junto a ello, los inversores cuentan con el respaldo de una Sociedad Administradora de Fondos que se encarga de gestionar los aportes voluntarios que realiza cada uno.

¿Cómo funcionan los fondos mutuos?

Cuando se invierte en un fondo mutuo, las carteras a donde irá destinado el dinero están definidas previamente en el contrato. De este modo, el inversor puede decidir si participa o no en función del riesgo que esté dispuesto a asumir. Por norma general, estos productos no incluyen vencimientos ni renovaciones, por lo que es posible disponer del capital, de forma total o parcial, siempre que se necesite con la rentabilidad que se haya generado.

Para entender mejor el funcionamiento es interesante repasar sus características más importantes:

  • En la mayoría de los casos, no es necesario contar con una cantidad de dinero mínima para invertir en fondos mutuos. No obstante, según el tipo y la sociedad administradora es posible que se establezca una inversión inicial determinada.
  • Las inversiones en estos productos son muy rápidas y sencillas, pudiendo realizarse incluso por Internet y desde el móvil. Pese a utilizar estos canales, el usuario puede encontrar toda la información del fondo que va a contratar.
  • Los inversores únicamente tienen que preocuparse de depositar sus ahorros a través de su entidad bancaria, ya que este tipo de aportaciones son gestionadas por parte de un equipo especializado que busca las oportunidades del mercado más rentables.
  • Existe una amplia oferta de fondos mutuos con diferentes condiciones y requisitos de acceso que se adaptan a cualquier perfil de inversor. A grandes rasgos, se agrupan en tres categorías: fondos de renta fija, renta variable y renta mixta.

¿Qué rentabilidad ofrecen los fondos mutuos?

Al igual que sucede en cualquier otro instrumento de inversión, la rentabilidad en los fondos mutuos depende del riesgo que caracteriza la cartera de valores donde se ha depositado el capital. Esto quiere decir que cuanto mayores sean las probabilidades de perder el dinero, más rentabilidad se puede conseguir.

Lejos de lo que se tiende a pensar, las inversiones en este tipo de productos no se traducen en un beneficio asegurado, salvo que alguna tipología en concreto lo garantice. Normalmente, la rentabilidad está sujeta a dos factores:

  1. Por un lado, se encuentran las subidas y las bajadas que experimentan los activos que conforman el fondo mutuo.
  2. Por otro, también se deben tener en cuenta los intereses que se van generando como consecuencia de no retirar el instrumento de inversión.

En cualquier caso, estos fondos de inversión resultan interesantes porque una de sus principales particularidades es la diversificación de los ahorros en diferentes valores. De este modo, los riesgos se van compensando y es posible conseguir una cierta rentabilidad. Asimismo, la unión del dinero aportado por los participantes permite a los inversores más pequeños acceder a ciertos productos que de otro modo resultaría imposible.